miércoles, 25 de enero de 2012

¿QUÉ HACER ANTE LA AGRESIVIDAD INFANTIL?

La agresividad infantil constituye una de las principales quejas de padres y educadores. Muchos niños muestran comportamientos agresivos como pegar, arañar, morder o decir palabras inadecuadas a los demás. Ciertas manifestaciones de agresividad son admisibles en etapas muy tempranas por la falta de capacidad de autocontrol, pero aunque su presencia forme parte de su desarrollo, se trata de comportamientos inadmisibles que hay que corregir.

El comportamiento agresivo tiene consecuencias negativas para los demás niños porque provoca daños y para el propio agresor, ya que si este comportamiento se repite, el niño será rechazado y evitado por los demás, está aprendiendo de una forma inadecuada de actuar, que cuando sea mayor le traerá consecuencias negativas; y por último, un niño o niña agresivo, se arriesga a que sea también objeto de agresión como respuesta a su conducta por otro niño.


FACTORES QUE INFLUYEN EN LA CONDUCTA AGRESIVA
  • Los niños aprenden por imitación. Las interacciones entre padres e hijos van modelando la conducta agresiva mediante las consecuencias reforzantes inherentes a su conducta. Dentro de la familia, además de los modelos de refuerzos, son responsables de la conducta agresiva el tipo de disciplina a que se les somete.
  • Las dificultades de comunicación. Los retrasos del lenguaje o las dificultades para expresarse, favorecen estos comportamientos.
  • La exposición a escenas violentas. La exposición a escenas violentas aumenta la agresividad, porque aprenden un modelo que tratarán de imitarlo posteriormente. Programas de televisión, películas, deportes de lucha, videojuegos y similares, con cierta carga de violencia también contribuyen directamente a que reproduzcan conductas agresivas.
  • Baja tolerancia a la frustración. La frustración es el sentimiento que surge cuando no logramos nuestros deseos. Por eso, cualquier límite o cualquier cosa que se le niegan, lo siente como algo injusto y terrible y para eliminar, disminuir o tolerar su malestar, responden de manera violenta.
  • Falta de habilidades sociales. Se ha detectado que frecuentemente la agresión es debido a que el niño no sabe la forma adecuada de solicitar un juguete, el ingreso a un juego o un turno. Debido a esto, puede responder agresivamente.


MEDIDAS QUE BEBEN ADOPTARSE

Tratar la conducta agresiva no implica simplemente su reeducación o eliminación, sino que también es necesario fortalecer comportamientos alternativos a la agresión. Por lo tanto hablar de cómo tratar la agresión, resulta imprescindible hablar de cómo incrementar comportamientos alternativos. Son varios los procedimientos con que se cuenta para ambos objetivos.

1. Controlar los antecedentes. Controlar la situación que se produce antes de que el niño emita la conducta agresiva. Algunas formas de control de antecedentes son las siguientes:
  • Reducción de estímulos discriminativos
  • Modelamiento de comportamiento no agresivo
  • Reducir la exposición a modelos agresivos

2. Controlar las consecuencias.
Se refiere a lo que ocurre inmediatamente después de que el niño emita la conducta agresiva. Para controlar las consecuencias contamos con una serie de procedimientos que se pueden agrupar en:

a) Procedimientos de extinción: Se basa en la idea que una conducta se mantiene gracias a las recompensas que recibe, puede desaparecer si deja de ser recompensada.

b) Procedimiento de consecuencias positivas o negativas. Aplicando consecuencias aversivas o eliminando eventos positivos una vez que el niño ha agredido.

c) Procedimiento de conductas alternativas. Como el reforzamiento diferencial que consiste en reforzar otras conductas emitidas por el niño excepto la que deseamos eliminar, en este caso la conducta agresiva; o el reforzamiento por omisión que se refuerza al niño cuando lleva un tiempo sin emitir la conducta agresiva.


CONCLUSIONES

La conducta agresiva es una conducta aprendida y como tal puede modificarse. También hay que tener en cuenta que una conducta que no se posee puede adquirirse mediante procesos de aprendizaje. Con lo cual el objetivo será doble: desaprender la conducta inadecuada y adquirir la conducta adaptativa.
Si a pesar de todas las medidas, y pasado un tiempo prudencial el niño o la niña continúa con una conducta agresiva, sería necesario que un especialista valorara el comportamiento para proponer un programa de mejora personalizado.


BIBLIOGRAFÍA

• Adler, A. (1975) El niño difícil, Espasa Calpe
• Berry Brazelton, T. (2006) Cómo dominar la ira y la agresividad. Editorial Medici.
• Cerezo, F (1998) Conductas agresivas en edad escolar. Madrid, Ed. Pirámide
• Serrano, I (2003) Agresividad Infantil, Madrid, Ed. Pirámide
• Train,A.(2003) Niños Agresivos (Qué hacer), Ed. Alfaomega grupo

lunes, 23 de enero de 2012

Disculpas a nuestros seguidores

Hola a todos nuestros seguidores:

Durante este último año habréis notado una inusitada falta de actividad. Las causas de esta inactividad se ha debido a un exceso de trabajo, por lo cual les pedimos disculpas por haber estado ausentes tanto tiempo.

A partir de ahora intentaremos recuperar el tiempo perdido y mantener actualizado nuestro blog, sin mas, un abrazo sincero a todos.

Centro de Psicología Fénix.

jueves, 8 de julio de 2010

¿CÓMO HABLAR A LOS NIÑOS PEQUEÑOS?










¿Qué sucede cuando las palabras, las ideas y los sentimientos salen de nuestros labios y se introducen en los oídos y ojos de un niño/a?

Esto se llama comunicación. La comunicación se relaciona no sólo con lo que decimos, sino con el modo en que lo decimos. Este es un elemento clave en el crecimiento saludable de los niños/as.

La comunicación consiste en más que palabras. Nos comunicamos con miradas sonrisas y gestos; con acciones, con abrazos y bofetadas, e incluso con el silencio cálido y frío.

Usualmente, los adultos tienen una buena comunicación con los niños cuando dan direcciones o explican peligros comunes. Por otro lado, a menudo se tienen dificultades para expresar sus emociones.

Una buena comunicación es importante, pues ayuda a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos y a afirmar sus relaciones con los demás. La buena comunicación hace la vida más placentera. Conduce a relaciones cálidas, cooperación y sentimientos de autoestima. Una comunicación pobre conduce a relaciones frustrantes, a conflictos y a sentimientos de baja autoestima.

Cuando los niños se sienten aceptados tal como ellos son, entonces pueden crecer, cambiar y sentirse bien consigo mismos y cuando esto ocurre, tienen mayor posibilidad de llevarse bien con los demás. Los niños aceptados tienen más disposición a compartir sus sentimientos y sus problemas, por lo tanto, se les conocerle mejor.

USE ABRIDORES DE PUERTAS

Los abridores de puertas son invitaciones a decir más, a compartir ideas y sentimientos, los cuales dicen a los niños que se les está realmente escuchando y que pone interés. Asimismo, los abridores de puertas transmiten a los niños que sus ideas son importantes y que nos interesa lo que nos están comunicando.

ESCUCHE ATENTAMENTE

Debemos poner atención a lo que los niños dicen. La mayoría de veces, los niños pequeños desean solamente alrededor de 30 segundos para compartir sus pensamientos, sus descubrimientos y su entusiasmo. Si realmente todos los adultos están ocupados a veces diga a los niños, "Estoy ocupada ahora, pero hablemos más tarde." No debemos simular que estamos escuchando, cuando en realidad no lo estamos haciendo. Y demos asegurarnos de cumplir con el compromiso de hablar más tarde.



MENSAJES EN SEGUNDA PERSONA

A veces, cuando estamos enfadados nos dirigimos a las personas que nos rodean transmitiéndoles nuestros sentimientos negativos o nuestro mal estar con una pregunta o frase impositiva que provoca una reacción en el niño que nos conteste mal o no nos conteste. Para evitar este malestar, la mejor manera de expresarnos es utilizando mensajes en primera persona “mensajes yo”, en lugar de mensajes en segunda persona “mensajes tu”.
Los mensajes en segunda persona hacen que la persona se sienta acusada o la hacen enfadar, este tipo de mensajes hieren cuando son recibidos; por el contrario, los mensajes en primera persona permiten expresar los sentimientos sin herir a nadie.

• Me siento (emoción)… porque (concretar de forma simple y clara el motivo)… y me gustaría (concretar de forma simple y clara la solución)…

Formas de iniciar una conversación utilizando la primera persona: “Me siento”, “Me gusta”, “Deseo”, “Quiero”, “Voy a dar” etc.

DE ÓRDENES SENCILLAS Y DE UNA EN UNA.
Los niños pequeños les es difícil recordar una serie de órdenes, de modo que los adultos debemos comunicarnos con ellos con órdenes claras y sencillas.

Sara, de tres años, se confundiría si le dijéramos: "Ves a tu dormitorio y pon la mochila en su sitio, pero primero recoge tus juguetes, que están en el suelo y saca el perro de tu habitación".

Debemos separar las órdenes: Pida a Sara que recoja la mochila. Cuando haya terminado esa tarea, pídale que recoja sus juguetes, y si el perro aún está en la habitación, le diremos que saque el perro para que esté con nosotros.
Recuerde, los niños pueden pensar en una sola cosa a la vez.
Las cosas importantes las debemos pedir con firmeza, asegurarnos de que el tono de voz esté de acuerdo con el mensaje, especialmente cuando estemos pidiendo cosas importantes. Hable firmemente, y dé a los niños la razón de su demanda. Las órdenes en voz baja, les transmitimos que la orden no es importante.

HABLAR A NIVEL DE LOS OJOS

El contacto visual mejora la comunicación. Aunque tengamos que inclinarnos o sentarnos para estar al nivel de los ojos de los niños pequeños, pero los resultados justifican su esfuerzo.
Los adultos no siempre se dan cuenta de cómo miran a los niños pequeños. A los ojos de un niño, los adultos somos gigantes. Lo que se podamos hacer para minimizar la distancia y la diferencia de tamaño ayudará a mejorar nuestra comunicación.




DEBEMOS SER EDUCADOS

Los niños educados son los que tienen modelos educados. Una forma de aprender que tienen los niños es la imitación, hablar es una conducta, que se aprende imitando a las personas de su alrededor.
Insistamos que un niño diga "Por favor". Se establece un buen ejemplo cuando uno dice "Por favor", "Gracias", y “Perdón”, "no es nada". Cuando hablamos con los niños estas palabras deben de estar presentes siempre en el transcurso de una conversación normal.


Utilice estos recursos para expresar sus pensamientos y sentimientos, para dar órdenes, y pronto notará que son ESTRATEGIAS EXITOSAS.

jueves, 27 de mayo de 2010

CÓMO AYUDAR A LOS HIJOS EN EL ESTUDIO?



La pauta principal sería controlar, que el niño/a antes de salir a la calle o ver la televisión ha cumplido con la responsabilidad que su papel de estudiante le supone, que es la de estudiar. Debe ser consciente de que dentro de la familia cada uno desempeña un papel con unas responsabilidades determinadas; su papel es el de estudiante y su responsabilidad estudiar (al menos hasta los 16 años). ¿Qué diría él/ella si su padre o madre no cumplieran con su responsabilidad de llevar dinero a casa, cuidarlos, preparar la comida...?

Cuando los discursos sobre la importancia de la educación no son suficientes, por el contrario atosigan a los hijos, si las razones están claras y lo que falta es que el chico/a no se esfuerza, no hay que perder el tiempo insistiendo, sino exigiendo. Los padres no pueden perder su autoridad ante el hijo/a, una autoridad que implique disciplina, firmeza, y también tolerancia, diálogo, cariño...

A continuación paso a dar las pautas psicopedagógicas necesarias para mejorar el rendimiento de los chicos/as: CÓ

EN EL APRENDIZAJE INTERVIENEN TRES FACTORES:

1. LA CAPACIDAD es la especial disposición para realizar algunas cosas, se nace con ella pero el ambiente puede contribuir a su desarrollo. Un ambiente donde se estimule la cultura, los padres que leen, las tertulias en las que se habla de lo que se aprende...

2. LAS TÉCNICAS DE ESTUDIO, al igual que cualquier otro profesional el estudiante debe disponer de técnicas para realizar con eficacia su trabajo que es estudiar.

 Antes de comenzar a estudiar y aplicar las técnicas de estudio la principal condición es lograr estar físicamente a punto para rendir al máximo:

a) HORAS DE SUEÑO: el estudiante debe dormir entre 7 y 9 horas aproximadamente. Marcarse una hora fija para ir a dormir nunca más tarde de las 10 y media o las 11.Evitar que la T.V. reste horas de sueño; si eso ocurre lo mejor es no verla durante la semana.

b) DIETA EQUILIBRADA: variada y rica en vegetales, leche, huevo, pescado, carne y fruta. Las comidas en exceso no son aconsejables; lo ideal es desayunar en exceso y copiosamente, comer bien, merendar algo y cenar poco.


c) Realización de EJERCICIO FÍSICO diariamente.

 Adecuada higiene mental y psíquica: supone que el chaval se acepta tal y como es, se siente aceptado por los padres, tenga buenas relaciones con ellos y que se le motiva y se le enseña a relacionarse con los demás.

Los padres deben contribuir:

a) Valorando los esfuerzos.
b) Valorando los pequeños y grandes logros.
c) Haciéndole ver que le aceptáis con sus cualidades y limitaciones; que sois conscientes de ellas pero que confiáis en su capacidad de trabajo.
d) Apoyarlo ante el fracaso y estimularlo para que continúe esforzándose abriendo la puerta a la esperanza.
e) Orientarle para que las amistades sean responsables, buenos estudiantes,...
f) Disponer de un lugar fijo donde estudiar.
g) Estudiar con música no les ayuda a concentrarse mejor, todo lo contrario.
h) Temperatura adecuada, ni demasiado frío ni demasiado calor.
i) Iluminación adecuada.


 Organización y planificación: examinar el estudio del chico/al; se deben incluir las materias tratadas en la mañana y el repaso y preparación de las del día siguiente. Hacer un cálculo aproximado del tiempo que puede necesitar cada una de ellas. En la distribución del tiempo se debe tener en cuenta la dificultad de la materia, comenzando por aquéllas más fáciles e interesantes, continuando por las más complejas. Tener en cuenta períodos de descanso.

 Una vez que se está preparado, las técnicas concretas que debe utilizar para llevar a cabo el estudio son:

a) Lectura rápida del texto.
b) Lectura comprensiva en la que va realizando el subrayado de las ideas principales y secundarias.
c) Esquema, entendiendo esto como el esqueleto del tema en el que de forma sintética se recogen las palabras claves que posteriormente nos darán acceso a la información.
d) Resumir, les ayuda a expresar con sus palabras lo estudiado.
e) Memorización compresiva.

3. LA MOTIVACIÓN. Este es de todos los factores el más importante y el más difícil de conseguir, ¿Cómo conseguir estimularles?:

- Ambiente estimulante.
- Despertar en el/la chico/a la curiosidad y el deseo de saber planteándole retos, compartiendo actividades con él/ella juegos educativos, enseñándole y dejando que nos enseñe.
- Hacerle entender que él/ella es competente, está preparado/da para superar las dificultades y fallos cometidos hasta ahora.
- Reforzar con elogios todos los esfuerzos que realiza por mejorar, por muy pequeños que sean.
- Requerir día a día con constancia, afecto y firmeza el cumplimiento exacto del plan de trabajo.
- Interesarse por sus estudios sin agobiarlo.

Hay que tener en cuenta que esto no se consigue de la noche a la mañana, que es lento y que en un principio es posible que haya que imponer cierta autoridad y disciplina para que el chico/ca cumpla diariamente con un plan de trabajo. Ello supone: supervisar las tareas para ver si las ha realizado, tomarles las lecciones y comprobar que realmente han estudiado, ver con ellos los cuadernos de trabajo. Poco a poco, en la medida en la que él/ella va alcanzando logros, se sentirá competente y satisfecho de sí mismo y su motivación aumentará, convirtiendo el esfuerzo en un hábito. Este será el momento de “soltar amarras” pero manteniendo el apoyo y ayuda para cuando lo necesite. En general, y además de lo expuesto anteriormente, el ambiente familiar que contribuye al rendimiento de los hijos se debe caracterizar por:

a) Unidad en los criterios de los padres a la hora de exigirles disciplina.
b) Firmeza y autoridad con buenas dosis de comprensión.
c) Constancia en las exigencias, sin concesiones ni flaquezas del cumplimiento del deber y de las responsabilidades de los hijos, según su edad.
d) Manifestación de estima y orgullo por el esfuerzo que el hijo realiza para superarse día a día.
e) Estimularlos para que en la medida de lo posible logren las cosas por sus propios medios.
f) Relaciones frecuentes con el centro educativo y especialmente con los profesores y tutores.
g) Interés por sus estudios.
h) Predicar con el ejemplo.

Inmaculada Mestres Morlá
Psicóloga colegiada nº- B-762
http://www.psicologiafenix.com/
http://psicofenix.blogspot.com/

viernes, 7 de mayo de 2010

NECESIDAD DE PONER LÍMITES AL COMPORTAMIENTO INFANTIL






¿A qué nos referimos cuándo decimos poner límites o establecer normas? Se entiende por norma una instrucción clara y directa sobre un comportamiento que queremos modificar, ya sea para aumentarlo, para disminuirlo o para eliminarlo. Toda norma supone unos límites, es decir un “tope” que nos indica hasta dónde podemos llegar con un comportamiento concreto. Los límites son prohibiciones que se ponen a los niños y son imprescindibles para su desarrollo y evolución, porque les aportan seguridad y protección. Al negarles o prohibirles algo, les estamos provocando pequeñas frustraciones que son necesarias para que aprendan a renunciar a sus deseos, a aceptar sus errores, que se van a ir encontrado en el día a día; es decir, van aprendiendo a controlar la frustración.
Los niños y adolescentes necesitan ser guiados por los adultos (de hecho la Constitución recoge el derecho de los niños a la educación); y para ello es fundamental establecer reglas con las que fortalecer las conductas adecuadas y lograr su crecimiento personal. Vivimos en una sociedad normalizada, p.e. imaginemos por un momento que no existieran normas de circulación ¡el caos que se formaría en las ciudades!; bien, pues los niños y adolescentes que no tienen normas, no tienen claro por donde ir.
¿Por qué cuesta tanto poner límites?
Porque se ha de vigilar su cumplimiento, y eso supone un esfuerzo, una atención sostenida, y por lo tanto, un mayor gasto de energía; además se tiene que decir “no” en determinadas ocasiones, y eso provoca frustración, que la mayoría de las veces los niños la manifiestan con conductas inadecuadas (rabietas, lloros, etc.).Cuando se empieza a establecer límites desde muy pequeños, se logrará que nuestros niños tengan claro qué pueden hacer y qué no, se sentirán protegidos por sus padres, y tendrán un buen nivel de autoestima, serán más autónomos, porque podrán realizar tareas ajustadas a su momento evolutivo. Por el contrario, cuando se empieza tarde a establecer los límites, se consiguen los mismos resultados, pero se tarda más en conseguir los objetivos, ya que, además de transmitir las normas e ir revisándolas u adaptándolas a la edad, habrá que modificar conductas inadecuadas ya aprendidas, aceptando unas nuevas normas que chocaran con el modelo educativo que recibía antes. En este caso, es imprescindible que se comience poco a poco a implantar normas, ser muy constantes y tener mucha paciencia.
¡Ojo! Todos los extremos son perjudiciales, establecer normas abundantes y estrictas de forma autoritaria, puede provocar agresividad y sumisión; el resultado de esta actitud, puede dar lugar a niños de mentalidad muy rígida a los que les cuesta cambiar de idea. Por el contrario, el efecto de no poner ningún tipo de límites a su comportamiento, dará lugar a un niño que nunca tiene suficiente, cuyas exigencias son cada vez más elevadas y donde las negativas serán cada vez peor vividas; estaremos ante un niño, con gran dificultad para postergar la satisfacción de sus deseos, con todo lo que ello supone. Su autoestima quedará ligada a la posesión material de cosas, regalos,… es decir, sufrirá una dependencia material de las cosas.
Padres y educadores, es posible que no lo logréis la primera vez, ni la segunda, pero sí lo lograreis con firmeza y constancia. Recordar que “la mayoría de las veces, el éxito depende de saber cuánto se ha de tardar en lograrlo” (Montesquieu).

Inmaculada Mestres Morlá, Psicologa col. nº B762.
Consultas telefónicas: 807502025
http://www.psicologiafenix.com/

domingo, 25 de abril de 2010

¿CÓMO AYUDAR A TU HIJ0/A HIPERACTIVO?



Para modificar determinadas actitudes, como la agresividad o la desobediencia, se emplean técnicas de modificación de conducta que se basan en la psicología conductista. La idea es la siguiente, todo comportamiento es una forma aprendida de responder a determinadas circunstancias. Cuando lo que obtenemos al responder de determinada manera es bueno, agradable o sirve a nuestros propósitos, esa respuesta se instaura en nosotros, es decir, la aprendemos y siempre que nos vemos en circunstancias similares respondemos igual. Por el contrario, si con nuestra actuación no logramos lo esperado, desechamos la respuesta como "no válida" y dejamos de emplearla. Esto supone que tu actitud es fundamental a la hora de manejar la de tu hijo, ya que es la que le proporciona la información de si sus respuestas son adecuadas y sirven a sus propósitos o, por el contrario, debe sustituirlas por otras. Los padres pueden, sin darse cuenta, fomentar las respuestas inadecuadas. Un ejemplo muy claro es cuando se cede a un capricho, que se ha negado en un principio, para contener una rabieta. La conclusión del niño en esta ocasión es clara (y muy lógica): "enfadándome, gritando y tirando las cosas consigo lo que yo quiero". Resultado: cada vez recurrirá con más frecuencia a las pataletas.
Las técnicas de modificación de conducta lo que hacen es controlar las consecuencias de las acciones convirtiéndolas en agradables, a través del "refuerzo positivo", o desagradables mediante el "castigo". Aquellas conductas del niño a las que siga un "refuerzo positivo" serán aprendidas como útiles y se repetirán; aquellas otras a las que acompañe un "castigo" terminarán desapareciendo. Los refuerzos pueden ser muy variados. Al principio, cuando una actitud está muy instaurada, se recurre a recompensas de tipo material (un juguete, una chuchería, etc.). Posteriormente se van restringiendo este tipo de refuerzos para que el niño no haga las cosas por el premio sino por que realmente ha adquirido nuevas actitudes con las que se siente más satisfecho. Para ello, desde el principio (junto con las recompensas materiales) y a lo largo del tiempo (cuando ya se han eliminado aquellas) el niño debe recibir refuerzos sociales como abrazos, alabanzas o cualquier otra manifestación de afecto por lo bien que ha actuado. Por otra parte, los castigos que siguen a las conductas que deseamos eliminar serán cosas como quedarse sin ver la tele o recoger el cuarto, pero jamás castigos físicos. Además, todo castigo debe ir acompañado del refuerzo de la conducta alternativa.
Una manera de aplicarlas es la siguiente: Piensa en alguna cosa que quieras cambiar de él, por ejemplo, que no se levante de la mesa mientras come. Ya tienes establecido el objetivo general. Ahora, en función de la problemática, piensa cuándo y cómo vas a reforzar el cambio de comportamiento: si tu hijo no aguanta más de tres minutos seguidos en la mesa, empieza por reforzar que consiga estar sentado al menos cinco minutos. Según le vaya resultando más sencillo cumplir el objetivo ve aumentando el tiempo hasta que, finalmente, reciba el premio sólo si permanece toda la comida sin levantarse. El siguiente paso es acordar el premio o refuerzo. En este caso lo más apropiado es un sistema de puntos o fichas canjeables. Elabora con tu hijo una lista de cosas que le gustaría hacer o conseguir y pon a cada cosa un valor en función de sus características: un caramelo 2 puntos, media hora más con el ordenador 8 puntos, ir al cine 14 puntos, comprar un juguete determinado 20 puntos, etc. Ya sólo queda ponerlo en práctica: cada vez que tu hijo cumpla el objetivo marcado refuérzale con un punto y cuando desee canjearlos dale la recompensa que le corresponda según acordasteis.
Es preciso diseñar el aprendizaje infantil a través de tareas fáciles de resolver y que garanticen experiencias de éxito.

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Como explicar la muerte de un ser querido a un niño o niña de edad preescolar?



La muerte es innata al ser humano, sin embargo nos cuesta mucho hablar sobre ello, y más si hay que hacerlo con niños y niñas de corta edad.
Aunque muchos niños y niñas no comprenden lo que es la muerte, son sumamente sensibles a las reacciones que ésta ocasiona en los adultos, así como a la ausencia de la persona fallecida. Por este motivo es importante que se les diga la verdad, pues de lo contrario se confunden y manifiestan rencor debido al "abandono”. No debemos mentirles utilizando frases como:
“El abuelo se ha dormido”
“La abuela se ha ido a un gran viaje”
“Está en una estrella”

Con estas frases lejos de tranquilizarlos, lograremos que cojan miedo a irse a dormir por temor a no despertarse, asociar los viajes a las ausencias creándoles confusión hasta pueden llegar a tener miedo a viajar. Para introducir el tema de la muerte, debemos partir de todo lo que el niño desee saber o necesite saber y no de lo que el adulto interprete desde su visión.

¿Cómo explicarles que no vamos a ver más a ese ser querido?

Es importante transmitir la ausencia del fallecido en forma de un hecho definitivo (“no va a estar más con nosotros...), al principio estarán confundidos y nos harán preguntas para poderlo entender, entonces hay que explicarles el concepto de muerte de una forma clara y sencilla. Permitir siempre que nos hagan tantas preguntas como quieran y responderlas de la manera más sencilla posible. Unas pautas que se pueden utilizar son:

• Hacerlo con serenidad, dulzura y afecto.
• Usar palabras sencillas.
• Dedicar todo el tiempo que el niño necesite para esta comunicación y para asimilar sus consecuencias según sus directrices.
• Estar dispuesto a repetir muchas veces lo mismo.
• No añadir preguntas o comentarios que no se han hecho.
• Siéntese con ellos en un lugar tranquilo, abrácelos y explíqueles, en pocas palabras, cómo ha muerto el ser querido.
• Recuérdele que siempre permanecerá en nuestro recuerdo.

Inmaculada Mestres Morlá
Psicóloga colegiada nº- B-762

http://www.psicologiafenix.com/